Home
Artículo: Winny de Puh y la verdad sobre el clásico

Valoración 
0
(0 votos)

Objetivos 
Reflexionar sobre un clásico y su uso en nuestra sociedad contemporánea.

Quizás también te interese

Resumen 
De nuevo con Winny de Puh me ocurrió lo que con grandes historias como Alicia o Peter Pan, había vivido engañada durante demasiados años. 
Opinión 
“Los niños no necesitan prólogo”, los adultos parece que sí, como si no pudiéramos entrar directamente en la fantasía o en sueños sin fin porque el cerebro se nos ha atrofiado con demasiado raciocinio.

Estas primeras líneas son para tranquilizar a los adultos que se sorprendan disfrutando inadvertidamente con la lectura de este clásico de la literatura infantil. No ocurre nada raro. No es que hayan perdido su trabajosamente adquirida adultez; y nada les impedirá deleitarse, como habitualmente hacen, con la lectura de Paul Theroux, Umberto Eco, James Joyce, Dante o Bukowski. Ocurre que Winny de Puh de A. A. Milne es una obra maestra tan apta para un niño de menos de diez años, como para un adulto de un buen nivel cultural. Es más, los que pueden tener dificultades para apreciar los méritos de este libro son los chavales de catorce – a esa edad se quieren cosas serias y no las ocurrencias de un oso de peluche -, y las personas mayores que no leen “tonterías”, sino Libros Que-Merecen-La-Pena (postura tan inteligente como la Trampa Astuta para cazar pelifantes que dice Winny)”.

Winny de Puh polo norte. AA Milne. Valdemar. Cuentos Bastian. Artículos
 
   A.A. Milne nació en Londres en 1882 y falleció en 1956. Escribió artículos y versos para la revista Punch, fue autor dramático, escribió ensayo, dos novelas policiacas, un par de libros de rimas infantiles y los dos libros que componen las Historias de Winny de Puh. Los protagonistas son los animales de trapo de su hijo Christopher Robin. Se dice que Milne tuvo una infancia feliz y eso se refleja en la sencillez, dulzura y optimismo con que baña las aventuras del Bosque de los Cien Acres. 
 
   Se dice que Milne es uno de los grandes clásicos y bla, bla, bla… ¿Habladurías? Eso pensaba, pues el dibujo del clásico Disney siempre me hizo contemplar a este personaje como soso, aburrido y carente de consistencia. Y, claro está, como en casa solo se leían Cosas-con-sustancia-que-te-culturizan-indudablemente, pues nunca cayó el original en mis manos. En una de mis idas y venidas con mis hijos decidí que el clásico a quien debía dar una oportunidad era este, el de A. A. Milne, Historias de Winny de Puh. Y, ¡Oh grata sorpresa!, es una joya ingeniosamente escrita para deleitar a mayores y divertir a pequeños. Sencillo y a su nivel. Christopher tiene la misma edad que tu hijo, hace las mismas preguntas que tu hijo, piensa igual que tu hijo y sueña igual que tu hijo de 6 años. Tiene un montón de amigos-animales de peluche en su casa y sueña y juega con ellos. Tú y él, él y tú, juntos podéis inventar un montón de historias con mayor o menor sentido, tal y como hizo Milne con su hijo. Y ahí está la maravilla de esa lectura, que te sientes absolutamente identificado y tu hijo también. Porque todos nos hemos sorprendido ante preguntas como qué ocurre si te metes en un panal de abejas o si un burro pierde su cola. Bueno, quizás no son exactamente estas las preguntas, pero ¿verdad que se le parecen y se te ilumina el rostro y dibujas una enorme sonrisa cuando tu hijo aprende a formularlas? ¿Y verdad que también te enterneces cuando aprende a escribir y es gracioso cómo se enorgullece de conectar palabras que cree coherentes? Milne hizo exactamente eso, inventar historias para su hijo y publicarlas para compartirlas con nosotros. 

   Sencillez y sinceridad. Cada capítulo contiene un sutil aprendizaje para niños y mayores de cuáles son los verdaderos valores en la vida: la amistad, la superación del yo, enfrentarse a los miedos, identificar la vergüenza, familiarizarse con el entorno, aprender a solventar los momentos de tristeza. Todo ello contado en un lenguaje soberbio, donde el niño comprende la relevancia de la escritura y la lectura correctas para su comprensión y comunicación (“Esa lido bulboproto oqpado bulboproto”). Leemos y reímos con ellos en voz alta y aprendemos la simplicidad del humor infantil. Yo incluso me cuestiono por qué nos empeñamos en desterrarlo u obligarlos a desterrarlo tan pronto. 
La simplicidad de las cosas, el valor de la compañía, el desprenderse de lo superfluo, la búsqueda de la comprensión interior y del cariño de quienes nos acompañan. Todo eso es lo que aprendo al leer el original A.A.Milne. Lo que conocía hasta ahora son capítulos inconexos de una obra completa que, por separado, carece de sustancia.

Añadiré que Puh contiene poesía, sí. El Oso Puh es un poeta musical que constantemente se entretiene inventando rimas y canciones de todo lo que le ocurre. Parece que fuera su modo de concentrarse o, más bien, evadirse en momento de apuro. ¿Recordáis ese juego infantil de inventarse canciones o de hablar con rimas? ¿Qué tal si lo recuperamos con Historias de Winny de Puh? La rima y el tono musical son geniales herramientas para que los niños interioricen el lenguaje y las expresiones verbales.

Tra-la-la, tralalá
Tra-la-la, tralalá
Rum-tum-tum, cataplúm.

 
“Winny de Puh, ¡ah, sí! Ese oso aburrido”… Lo leí en dos jornadas, compartiendo secuencias y capítulos en voz alta con mis hijos y… aún lo recuerdan y… aún están riendo… “Yamir ensaco durjenzia”. 

Winny de Puh AA Milne Valdemar Cuentos Bastian Artículos


Del Libro: Historias de Winny de Puh, A. A. Milne
Ilustraciones de E.H. Shepard
Editorial: Valdemar / Avatares www.valdemar.com
ISBN: 84-7702-312-3
Libros: 
Winny de Puh, con traducción de Isabel Cortázar (Winnie-the-Pooh)
El rincón de Winny, con traducción de Juan Ramón Azaola (The House At Pooh Corner)

Búscalo en tu biblioteca, seguro que hay un ejemplar disponible.
Destacamos 
Unas historias clásicas que esconden mucho más de lo que aparentan. Merece la pena volver con este clásico sencillo, pero lleno de matices. Entretenido y reflexivo. Una auténtica joya ingeniosamente escrita para deleitar a mayores y divertir a pequeños.