Home
No soy perfecta

Valoració 
0
(0 vots)

Idioma 
Español
Autor 
Il·lustrador 
ISBN 
978-84-15208259
Editorial 
Format 
Tapa tova
Última edició 
2012
Pàgines 
128
18,00€
Resum 
Hola a todo el mundo, me llamo Perfecta Nueno. Ese es el nombre que me pusieron mamá y papá. Dicen que cuando yo era niña, tanto de cara como de espalda, despierta o dormida, riendo o llorando, les parecía perfecta.
El nombre perfecto varía en función de la persona.
¿Por qué papá y mamá me pusieron ese nombre?
Perfecta, menuda tontería: la gente siempre se ríe de mí.
Yo creo que papá y mamá no lo hicieron con mala idea, pero, por desgracia, se trataba de mí… En cuanto cumpla los dieciocho, me voy a cambiar el nombre por uno que sea perfecto de veras para mí. En definitiva, ¿cuál podría ser?

El constante afán de perfección. ¿Quién es realmente perfecto? ¿Ser perfecto te hace feliz? ¿Las personas demasiado perfectas no resultan molestas?
Me da miedo convertirme, sin darme cuenta, en una persona ultraperfecta. Estoy tan cansada que tengo ganas de gritar: «¡No soy una niña perfecta!».
Quiero que sepáis que en el mundo hay muy pocas personas que se sientan tan imperfectas como yo. Por eso le he echado valor y he saltado a escena para expresar mi opinión al respecto. A todos los niños y mayores que hayáis abandonado la búsqueda de la perfección, os invito a escucharme.
Opinió 
Cuanto más avanzamos en la historia, más nos obsesionamos con la perfección: física, intelectual e incluso, somos tan osados, que intentamos perfeccionar la faceta emocional. Absurdo, ¿no crees?
Cada vez que "modulamos" la actitud de un niño o una niña: No llores, no grites, no corras, no te ensucies, no, no, no. 
Cada vez que "obligamos" a un pre-adolescente: repasa, corrige, avanza más rápido, péinate, sé educado, come bien.
Cada vez que "corregimos" a un adolescente: estudia, decide, piensa, no te equivoques, ojo con la dieta, espabila.
¿Qué estamos haciendo? Bajo la etiqueta de "educar", estamos enseñando y preparando para la vida o, por el contrario, estamos "corrigiendo" y "dirigiendo" hacia un objetivo de perfección.
Y ahora viene la siguiente pregunta: ¿cuántas preguntas les hacemos al día? ¿cuántas dejamos que nos hagan a nosotros? ¿cuánta espontaneidad permitimos al día? ¿cuántos errores les dejamos pasar? ¿damos espacio a la equivocación?
No haré más comentarios. Interesados, compren y lean este libro.
Destaquem 
Para emprendedores de la educación, por un mejor siglo, este es vuestro libro. Imágenes y reflexiones en todo su esplendor. Jimmy Liao profundo y soberbio.

Recursos relacionats