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Artículo: Recuperando clásicos

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Objectius 
Reflexionar sobre el papel de los clásicos en la actualidad y las enseñanzas que nos pueden dar

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Resum 
Hacia tiempo que no leía La princesa prometida. Recordaba la película, un gran éxito en los 80 y bastante fiel a la novela, pero quise recuperar el texto y realizar una reflexión para compartirla con vosotros.
Opinió 
   Según comenta el autor, William Goldman, en el prólogo, esta historia se la contaba su padre cuando era niño y siempre le marcó. Cuenta el autor (me lo creí), que era una novela de aventuras escrita por S. Morgenstern, mucho antes de que Baum escribiera El Mago de Oz y mucho antes de que se inventaran muchas cosas. Le fascinaba el modo en que su padre lo contaba, cada noche un capítulo. De mayor recuperó la novela y se dio cuenta que era mucho, mucho más larga de lo que conocía. Su padre le conocía bien y había eliminado las partes menos interesantes, descripciones de la sociedad y la época, superfluas a su parecer. Había exprimido la historia hasta reducirla a lo que verdaderamente era atractivo para un niño de 10 años, una auténtica novela de aventuras, con piratas, reyes, bandoleros espachines y amor, amor verdadero.

   Esta novela fue escrita en 1973.

   En nuestra sección Lecturas, hemos escogido algún pasaje memorable para que retoméis esta historia en casa y animéis a la familia a leerla. Aquí me quedo con una frase del libro:
 
"Veréis... La vida no es justa"  (cap 6. Los Festejos)

La princesa prometida
William Goldman
Martínez Roca
978-84-27015425
 
Búscalo en tu biblioteca, seguro que hay un ejemplar disponible.
Destaquem 
   Me viene a la mente la discusión actual acerca del uso y origen de los cuentos de hadas. Los clásicos eran para transmitir las enseñanzas básicas a un pueblo analfabeto, para prevenir a jóvenes y jovencitas, para incorporar una moraleja a la Fábula destructiva. Los cuentos clásicos describen escenas cotidianas de nuestra vida, acordes con la situación y el momento en que viviera el autor, pero un clásico trata de temas universales que son eternos en nuestras dudas filosóficas de la vida y el conjunto de "por qués" de los niños y niñas de todos los tiempos. 

   Los cuentos, como la vida, no necesariamente acaban bien. Nuestra misión es acompañar a los niños y a los jóvenes en descubrir y admitir que la vida requiere esfuerzo y tesón, que la recompensa es el resultado del trabajo duro y que nunca debemos vivir comparando las acciones del prójimo. El fracaso es necesario para superar obstáculos, el premio nos ayuda a seguir un poquito más y las ocasiones de felicidad son efímeras como para buscarlas y perseguirlas constantemente durante toda la vida, saberlas detectar y, entonces, exprimirlas al máximo compartiéndola con los que están a nuestro lado.

   Así es la vida y para eso están los cuentos de hadas.

   Hace tiempo que desechamos las enseñanzas de nacer para soportar un valle de lágrimas, pero debemos aprender a valorar los pequeños esfuerzos de cada día. Y colorín colorado, a vivir y sonreír, que nos ha tocado.

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