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El bunyip

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Idioma 
Español
Autor 
Ilustrador 
Medidas 
24.5 x 24.5
ISBN 
978-84-93991258
Editorial 
Formato 
Tapa dura
Última edición 
2012
Páginas 
32
11,80€
Resumen 
Una noche, algo emerge del pantano negro al fondo de la quebrada: algo que murmura, una y otra vez: “¿Qué soy?, ¿qué soy?”. Un ornitorrinco contesta: “Eres un bunyip”. Pero aparentemente los bunyips no existen y, si existen, no se parecen a nada. Una metáfora sobre la búsqueda de identidad, pertenencia y quizás el amor.
Opinión 
Un libro escrito en 1973, que contribuyó al cambio de paradigma del arte ilustrado, con Ron Brooks como protagonista al lápiz. Un estilo de trazo fino son sumo y exquisito detalle, caracteriza el estilo de este ilustrador. Muy adecuado, por otro lado, al tema que Jenny Wagner trata en este tema: la búsqueda de la identidad y del yo más particular. La definición del protagonista, que comienza como una sombra cubierta de lodo, se define hasta el trazo más pequeño, mostrando al lector cuál puede llegar a ser el nivel de definición - simbólicamente - de uno mismo.

Una delicia de texto, tratada con muchísima delicadeza. No olvidemos que el Bunyip es un personaje mitológico de las leyendas australianas, monstruosamente devorador y salvaje. En este cuento, sale de las tinieblas y del pantano más profundo para conocerse y definirse. La simbología del resurgir de la oscuridad hacia la luz, de la indefinición a la concreción de la persona. El Bunyip va preguntando qué es y, más aún, si hay alguien más como él.
Dos momentos clave preciosos: 
- Una mirada en el espejo, de su propia imagen. Como una pre-adolescente cuando se observa como proyecto de mujer por primera vez
- Un encuentro con el otro yo. El descubrimiento de la amistad, cuando encuentra alguien como él. Como un niño en su etapa infantil cuando investiga si otros niños son como él y aprende la capacidad de socializarse.

Texto escaso, para formular preguntas encadenadas, de animal en animal, hasta encontrarse consigo mismo y con su compañera. Precioso.
Destacamos 
El nivel de detalle y trazo puntillista de la ilustración, en sintonía con grandes de la pintura, nos permite observar el cuento, además, como una obra de arte.
Los tonos oscuros y la definición paulatina del personaje de forma pausada y secuencial, para que le acompañemos sin perder detalle.
El respeto con el que trata al personaje, inicialmente monstruoso, y la manera cómo nos lo muestra enternecedor gradualmente.
Personalmente es un libro de referencia por la cuestión emocional y artística que resuelve con medalla de oro.

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