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Si no te atrae el libro, no sigas leyendo

Un artículo sobre el hábito de la lectura

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Resumen 
Este artículo plantea una reflexión de hábito lector. ¿Cómo hacer de la lectura un entretenimiento y no una obligación?
Opinión 
"¡Este libro me aburre!"
Habremos escuchado unas cuantas veces esta frase a nuestros hijos y la tendencia en la respuesta suele ser algo del tipo: venga, que ya queda poco, LEE un capítulo cada día.
Voy a formular algunas preguntas al respecto:
¿Alguna vez, como lector adulto has cerrado un libro sin acabarlo?
¿Ese libro que tu hij@ está leyendo y te dice que le aburre, fue una lectura "obligada"?
¿Lo escogió por iniciativa propia?
¿Lo has leído tú o le has preguntado en qué punto se ha dado cuenta que le aburre?

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Nos dejamos llevar por nuestra educación en la cultura de la lectura obligatoria. Y ese concepto puede inducir a desánimo. Durante la etapa de primeros lectores y jóvenes lectores, se les imponen muchas lecturas desde la escuela, desde la biblioteca, desde recomendaciones familiares con el argumento "yo lo leí y me gustó" - quizás fue hace más de 20 años-. Como bien se dice, cada niño es un mundo, y confío en su propia voluntad de selección. Recuerdo que a mí también había lecturas que me resultaban pesadas... Pero había que acabarlos. Al llegar al "fin" y cerrar el libro me preguntaba, ¿qué recuerdo de lo que he leído? La respuesta a menudo era: nada. Porque no había entendido nada. El poder de atracción había sido tan bajo que, mientras leía de modo automático, me sumía en otros pensamientos más entretenidos, como la hora de salir a jugar. 
Pasados 30 años de esa primera lectura obligatoria, he aprendido a CERRAR libros. Cuando leo un libro y empiezo a notar esa sensación de "evasión imaginativa", me percato de ello y lo cierro.

Porque en ese momento me doy cuenta de que esa lectura no me atrae. No necesariamente es que sea "mala" (entrecomillado expresamente). Quizás no era el momento, quizás no he alcanzado la madurez lectora para ese libro en concreto o, sencillamente, quizás no me atrae el tema o el discurso que plantea el libro. He aprendido a gestionar el tiempo, algo muy relevante a cualquier edad. Si una lectura me mantiene distraída en otras cuestiones, antes me empeñaba en acabarlo, ahora lo dejo aparcado hasta encontrar el momento. En muchas ocasiones lo he retomado más adelante y le he encontrado el gustillo. Igual que otros libros que leí con menos gana y que, más adelante, al retomarlo, me ha hecho reflexionar sobre determinadas cuestiones que, por desconocimiento o por falta de madurez, no me había planteado.
Con los niños ocurre lo mismo. Démosle libertad de elección: para escoger el tema, para escoger el libro, para empezarlo, para adaptar su propio ritmo e, incluso, para cerrarlo si no le atrae. Y, más que obligar a acabarlo, veámoslo de otro modo: conversemos.

Soy cada vez más afín a la concepción de un libro como medio de expresión y comunicación. Mi comunicación en familia, en numerosas ocasiones, parte de un libro, de su lectura, de la portada, del tema o de las cuestiones que plantea. Si no les gusta, ya tenemos un tema interesante, preguntar por qué y llegaréis al meollo del asunto y, lo que es más importante, entablaréis una amena conversación. Da igual si lo cierra, da igual si no le gusta, da igual si lo rechaza, porque con un "por qué" llegáis a algo muy valioso: la conversación. 
Quizás así os conocéis mejor entre vosotros, compartiendo temas, conociendo gustos, formulando preguntas y compartiendo respuestas... Entonces, habréis llegado a conocer la magia de los libros.

¿Buscamos otro?
 
 
Destacamos 
En este artículo recomendamos una lectura muy especial para nosotros: LA HISTORIA INTERMINABLE. Porque es un libro para el que cada uno debe encontrar el momento de comenzarlo.

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